En la madrugada más esperada del Rocío, cuando la emoción desborda cada rincón de la aldea y el corazón de miles de peregrinos late al mismo compás, volvió a producirse uno de los momentos más intensos y simbólicos de esta tradición centenaria: el salto de la verja.
Entre vivas, plegarias y lágrimas contenidas, la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma , salió al encuentro de su pueblo llevada por el fervor de sus hijos. Un instante imposible de explicar con palabras, donde la fe se convierte en abrazo colectivo y donde las promesas, recuerdos y sentimientos se unen bajo la mirada de la Madre de todos los rocieros.
Este año, además, la emoción fue especialmente significativa para la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil, al contemplar cómo la Virgen lucía sobre su manto el tricornio y el broche camafeo donados a la Blanca Paloma por la Delegación de A.A.A. De Huelva durante la 1ª y 2ª Concentración Rociera, celebradas en los años 1994 y 1995. Dos símbolos cargados de historia, cariño y devoción que permanecen junto a la Virgen como testimonio del profundo vínculo entre la familia de la Guardia Civil y la tradición rociera.
Un gesto que sigue vivo con el paso de los años y que representa el respeto, la entrega y la fe de generaciones enteras.
Porque el Rocío no solo se vive…
¡El Rocío se siente en el alma!




Add Comment